Diciembre del 2005
Descubren antigua iglesia y posibles artefactos de Goliat
Francisco Miraval
Las tareas de expansión de una prisión en la localidad de Megiddo (cerca de Jerusalén, llamada en la Biblia Armagedón), permitió descubrir recientemente las ruinas de una iglesia, quizá el más antiguo templo cristiano jamás hallado en Israel. El anuncio se realizó el pasado 6 de noviembre.
El descubrimiento se produjo cuando las autoridades locales decidieron construir un edificio permanente para los reclusos que hasta ahora se alojaban en carpas (tiendas de campaña). Al remover la tierra se desenterró un mosaico que claramente mostraba que se trataba del piso de una antigua iglesia cristiana, probablemente de mediados del siglo III hasta principios del siglo IV.
Las autoridades de la Autoridad de Antigüedades de Israel (IAA, en inglés) calificaron al hallazgo como “un descubrimiento de enorme importancia”, y explicaron que la importancia se debe no sólo al valor histórico y científico de las ruinas, sino también al innegable valor turístico, ya que decenas de miles de cristianos de todo el mundo seguramente querrán visitar el lugar.
Al contrario de lo que sucede habitualmente, esta vez la IAA ordenó que no se siguiese con la construcción y se continuase con las excavaciones para ver si hay otros “hallazgos importantes en el área”. De hecho, sugirieron que la prisión se trasladase a otro lugar, y que se desarrollasen planes para que en poco tiempo se abra un centro turístico.
Sin embargo, las negociaciones recién empiezan y el proceso podría llevar varios meses, debido ante todo a que próximamente habrá un cambio de gobierno en Israel.
El mosaico tiene cuatro figuras y tres inscripciones en griego. En declaraciones a la prensa de Israel, la profesora Leah Di Segni, de la Universidad Hebrea de Jerusalén, dijo que la iglesia fue construida antes del 325, año en el que por primera vez los cristianos pudieron adorar a Jesús con libertad en aquella tierra, es decir, antes de que el cristianismo llegase a ser la religión oficial del Imperio Romano. (Para fotografías del mosaico, visitar el diario Telegraph del 7 de noviembre, en www.telegraph.co.uk.)
Según Di Segni, la inscripción central del mosaico dice lo siguiente: “Akeptus, la devota, dedicó esta mesa a Dios, Jesucristo, en conmemoración”. “Akeptus” parece ser un nombre de mujer. Y el hecho que se hable de “mesa”, y no de “altar”, indica que se trata de una iglesia antigua. Junto a la inscripción aparecen las imágenes de peces. Antes del siglo IV, el pez, y no la cruz, era el símbolo del cristianismo.
En otro descubrimiento, anunciado el 10 de noviembre, el arqueólogo Aren Maeir, de la Universidad Bar-Ilan, anunció el descubrimiento de un fragmento de una vasija, de forma triangular y de unos cinco centímetros de largo, en la localidad de Ramat Gan, en el sur de Israel.
Según Maeir, la inscripción sería del 950 antes de Cristo, y diría “)lwt” o "Wlt" (pronunciado “Alwat”, ya que en aquella época no se escribían las vocales), que sería la forma de escribir “Goliat” en filisteo (técnicamente, en el alfabeto proto-cananita. Para una fotografía del fragmento, ver The Jerusalem Post, del 10 de noviembre, en www.jpost.com.)
De comprobarse que ésa es la lectura correcta de la inscripción, sería entonces “la primera evidencia arqueológica que comprueba que el enfrentamiento entre David y el gigante Goliat realmente ocurrió”, comentó Maeir.
El arqueólogo enfatizó del nombre “Goliat” en el contexto geográfico e histórico en el que lo menciona la Biblia, muestra que “Goliat no es una creación literaria tardía”.
Se cree que la moderna ciudad de Ramat Gan es la antigua Gat, la ciudad natal de Goliat, según la Biblia (1 Samuel 17:4-10). David lo derrotó lanzándole una piedra que le pegó a Goliat en medio de la cabeza.
“Aún no hemos encontrado el esqueleto de Goliat con un agujero en medio de su frente”, comentó (jocosamente) Maeir. Pero “hemos encontrado evidencia arqueológica que el nombre existía entre los filisteos”, agregó. De hecho, es la inscripción de los filisteos más antigua jamás hallada en Israel.
Maeir espera que al continuar las excavaciones se llegue a descubrir más restos arqueológicos de un pueblo “con una cultura muy rica, dinámica, fascinante y avanzada”.
Maeir, que hace diez años excava en Ramat Gan, dijo que pasarán varios meses antes de que se pueda verificar si su lectura de la inscripción es correcta. Para varios expertos, no lo es.
Christopher Heard, profesor de religión en Oak Park, California, sostiene que la inscripción solamente revela que en aquella época (siglo X antes de Cristo) se usaban “nombres similares a Goliat”, y que, aunque “la información es útil, es insuficiente para probar la existencia de Goliat”.
El principal problema, según Heard y otros, es que habría que aceptar la transformación de una “W” en proto-cananero una “G” en hebreo para que el nombre sea “Goliat”, pero esa transformación sigue siendo sólo una hipótesis sin verificar.