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Diciembre del 2004

Cuevas, jarras y momias:
Un buen año para la arqueología bíblica

El 2004 fue un buen año para la arqueología bíblica, es decir, para aquellos arqueólogos profesionales dedicados a hacer excavaciones y estudios en lugares relaciones con la Biblia, mayormente en Israel, pero también en Egipto, en Asia Menor, y en otras zonas que antes pertenecieron al Imperio Romano.

El pasado 21 de diciembre, la Autoridad de Antigüedades de Israel (IAA, en inglés), el máximo organismo arqueológico de ese país, anunció que en una de sus excavaciones se había encontrado a Caná de Galilea, la ciudad donde Jesús transformó el agua en vino (Juan 2:1-12).

En un comunicado, la IAA indicó que en el sector occidental de la moderna ciudad de Kfar Kana (entre Nazaret y Capernaum) los arqueólogos descubrieron varios edificios, utensillos hogareños, y un lugar para baños de purificación.

Aún más interesante, los arqueólogos encontraron restos de grande jarras de cerámica, similares a las que se usaban en la época de Jesús para guardar vino y agua.

Como siempre, los expertos afirman que no se deben sacar conclusiones apresuradas. Pero, según el arqueólogo israelí Yardena Alexander no quedan dudas que las jarras son del siglo I, cuando Jesús viajó por Galilea. Aún más, este arqueólogo sostiene que, por las dimensiones del edificio y la cantidad de jarras, el lugar bien podría haber sido una especie de salón de bodas.

Otros expertos en Israel y en Estados Unidos dijeron que serán necesarios muchos años de nuevas excavaciones antes de llegar a una conclusión definitiva. Para detalles, con fotos, visitar este enlace.

Por otro lado, el pasado 5 de diciembre, el arqueólogo británico Shimon Gibson declaró que, en su opinión, él había encontrado la cueva donde vivía Juan el Bautista (Mateo 3:1-17).  Gibson, del University College London,  sostuvo que existe “evidencia concreta” que la cueva que él excavó es donde vivía el Bautista.

La cueva, cerca del desierto en la moderna ciudad de Kibbutz Tsuba (al este de Jerusalén), muestra en una de sus paredes el rudimentario dibujo de un hombre que Gibson interpreta como Juan el Bautista. Además, visitantes a la cueva en la antigüedad pintaron cruces en las paredes. Y uno de los dibujos es el de una cabeza sobre una bandeja (Mateo 14:1-12).

La cueva se descubrió en 1999, cuando residentes de esta zona montañosa comenzaron a limpiar vegetación que había mantenido oculta la entrada por casi 1.600 años. Gibson sostiene que probablemente este fue el lugar donde se enterró a Juan el Bautista después de su muerte.

Gibson aclaró que solamente se excavó una parte de la cueva, y que no hay planes inmediatos para seguir excavando ese lugar. Para detalles, con fotos, visitar
http://www.archaeologica.org/NewsPage.htm y buscar la edición del 9 de diciembre.

Otro interesante descubrimiento, en este caso relacionado con el Antiguo Testamento, fue el hallazgo de un cementerio egipcio del siglo VI antes de Cristo, donde, según las primeras indicaciones, podrían haber hasta 15.000 tumbas, muchas de ellas aún intactas.

El arqueólogo egipcio Mansour Boraik informó que en la localidad de Bahariya, unos 375 km al suroeste de El Cairo, se había descubierto este cementerio mientras se estaban haciendo excavaciones en ruinas de la época del Imperio Romano.

Boraik dijo que en una de las tumbas se desenterró una momia que estaba dentro de un sarcófago de piedra que pesa unas 15 toneladas y que tiene unos 20 cm de espesor. La momia es la de Badi-Herkhib, el hermano mayor del gobernador de Bahariya hacia el año 500 antes de Cristo.

Según Boraik se trató de un “descubrimiento inesperado” porque no existían datos de esta familia antes de hallar la tumba de Badi-Herkhib.

Boraik indicó que ya comenzaron los análisis científicos de 50 momias encontradas en este lugar. Para detalles, con fotos, visitar http://www.archaeologica.org/NewsPage.htm y buscar la edición del 13 de diciembre.

Pero no todas fueron buenas noticias para los arqueólogos. Amir Ganor, director de la división de robo de antigüedades de la IAA, indicó que en 2004 los saqueadores de tesoros destruyeron en Israel “miles de tumbas”, produciendo un “daño irreparable” para la arqueología.

Según Ganor, la mayoría de los problemas ocurrieron en la zona de Israel controlada por los palestinos, donde “no existen leyes de protección contra robo de antigüedades”. Ganor dijo que “es una actividad ilícita muy lucrativa”, ya que en el mercado negro una sola moneda antigua en buenas condiciones puede venderse por $20.000 dólares.

Lamentablemente, para evitar que el robo sea descubierto, los malvivientes destruyen todo el lugar luego de apropiarse de las joyas u otros objetos valiosos. Los detalles en http://msnbc.msn.com/id/6718151/.

Finalmente, continúa la controversia sobre si el osuario (ataúd de piedra, cuadrado, donde se ponían los huesos de las personas) “encontrado” hace dos años en Jerusalén con la inscripción “Jacobo, hijo de José, hermano de Jesús” es auténtico o no. Jacobo es mencionado en Hechos 12:1-2.

Según el IAA, se trataría de un osuario que realmente es del siglo I de la era cristiana al que se le agregó la inscripción en años recientes. Pero otros expertos afirman que existen ciertos detalles en el texto que serían muy difíciles de falsificar. Probablemente nunca habrá una respuesta que satisfaga a todos los investigadores.