http://www.archaeologica.org/NewsPage.htm y buscar la edición del 9 de diciembre.
Otro interesante descubrimiento, en este caso relacionado con el Antiguo Testamento, fue el hallazgo de un cementerio egipcio del siglo VI antes de Cristo, donde, según las primeras indicaciones, podrían haber hasta 15.000 tumbas, muchas de ellas aún intactas.
El arqueólogo egipcio Mansour Boraik informó que en la localidad de Bahariya, unos 375 km al suroeste de El Cairo, se había descubierto este cementerio mientras se estaban haciendo excavaciones en ruinas de la época del Imperio Romano.
Boraik dijo que en una de las tumbas se desenterró una momia que estaba dentro de un sarcófago de piedra que pesa unas 15 toneladas y que tiene unos 20 cm de espesor. La momia es la de Badi-Herkhib, el hermano mayor del gobernador de Bahariya hacia el año 500 antes de Cristo.
Según Boraik se trató de un “descubrimiento inesperado” porque no existían datos de esta familia antes de hallar la tumba de Badi-Herkhib.
Boraik indicó que ya comenzaron los análisis científicos de 50 momias encontradas en este lugar. Para detalles, con fotos, visitar http://www.archaeologica.org/NewsPage.htm y buscar la edición del 13 de diciembre.
Pero no todas fueron buenas noticias para los arqueólogos. Amir Ganor, director de la división de robo de antigüedades de la IAA, indicó que en 2004 los saqueadores de tesoros destruyeron en Israel “miles de tumbas”, produciendo un “daño irreparable” para la arqueología.
Según Ganor, la mayoría de los problemas ocurrieron en la zona de Israel controlada por los palestinos, donde “no existen leyes de protección contra robo de antigüedades”. Ganor dijo que “es una actividad ilícita muy lucrativa”, ya que en el mercado negro una sola moneda antigua en buenas condiciones puede venderse por $20.000 dólares.
Lamentablemente, para evitar que el robo sea descubierto, los malvivientes destruyen todo el lugar luego de apropiarse de las joyas u otros objetos valiosos. Los detalles en http://msnbc.msn.com/id/6718151/.
Finalmente, continúa la controversia sobre si el osuario (ataúd de piedra, cuadrado, donde se ponían los huesos de las personas) “encontrado” hace dos años en Jerusalén con la inscripción “Jacobo, hijo de José, hermano de Jesús” es auténtico o no. Jacobo es mencionado en Hechos 12:1-2.
Según el IAA, se trataría de un osuario que realmente es del siglo I de la era cristiana al que se le agregó la inscripción en años recientes. Pero otros expertos afirman que existen ciertos detalles en el texto que serían muy difíciles de falsificar. Probablemente nunca habrá una respuesta que satisfaga a todos los investigadores.